El martillero, al ver que nadie decía ni hacía nada, la adjudicó a la señora, mientras las personas se sonreían unos a otros, en una grata y bondadosa complacencia que sólo puede emanar del generoso corazón humano.
Entre las noticias de un periódico, mezclado con los reportajes que eran espeluznantes y crueles, había un par de notas que evidenciaban la gran bondad que existe en el fondo del corazón del hombre. Una de estas notas decía que las personas asistentes a un remate de propiedades salvaban la casa a una viuda.
En esa ocasión se remataban varias propiedades que no habían pagado el correspondiente impuesto, y la pequeña y humilde casa de una viuda de un veterano de la segunda guerra mundial y madre de varios hijos, fue ofrecida para la venta.
En el momento en que el martillero pidió las ofertas las personas que concurrieron guardaron respetuoso silencio. Finalmente, después de haber contabilizado a escondidas el dinero que traía en su cartera, la señora viuda sacando todo su coraje se atrevió a ofertar tímidamente, ofreciendo 15 dólares.
El martillero, al ver que nadie decía ni hacia nada, la adjudico a la señora, mientras las personas se sonreían unos a otros, en una grata y bondadosa complacencia que solo puede emanar del generoso corazón humano.
El otro encabezado decía que unas 1.000 personas ayudaban a un campesino ciego.
La noticia decía que en una subasta de materiales de guerra, a la que asistieron muchísimos interesados, fue puesto a la venta un viejo tractor, y todos allí lo querían. Algunos para los quehaceres del campo, y otros para hacer negocio revendiéndolo.
El campesino ciego lo necesitaba para su pequeña porción de tierra que era su único sustento para vivir. Y como se acostumbra en las ocasiones en que existen muchos interesados, dejaron que la suerte eligiera los turnos de ofertar.
El campesino ciego fue favorecido con el turno 1160, y en ese instante le quedo claro que sus posibilidades, de obtener ese tractor eran tan pequeñas, que perdió toda esperanza.
Pero sucedió que los 1159 interesados que tenían su turno antes que el mudaron de improviso de idea y decidieron que no estaban interesados en el tractor.
¿Por qué no se da el espacio preferencial y lo títulos destacados a este tipo de noticias?
Extractado de un semanario norteamericano, Good Business, de los años cuarenta.