Uno de los asesinos en serie más prolíficos de Dakota del Norte.
Y en todo el resto del condado no llegó a producirse ese aumento en el número de fallecidos de manera tan significativa como para que se generara la alarma de una enfermedad mortal contagiosa. Porque las muertes eran fulminantes. Casi todos tenían las mismas características. Después de haber cenado algún que otro alimento enlatado, en pleno reposo digestivo, el comensal padecía unos dolores de tripas atroces, con dilatación abdominal excesiva, abandonando el mundo de los vivos en menos de dos horas entre espasmos de dolor y maldiciones indecorosas en contra de la comida ingerida. El representante de la ley de Foreverlove, Nicholas Gringe, ató cabos en un periquete cuando la cifra de difuntos se iba incrementando notoriamente y las pompas fúnebres de Richard Tellis se lucraban sin el menor de los decoros aumentando el precio de las exequias.
El Sheriff dedujo que todos los finados habían estirado la pata nada más haberse alimentado con algunos de los productos del colmado del señor Douglas. Su principal sospechoso no era el dueño, sino su nuevo dependiente, Edward Tellis Junior. Finalmente, tras un laborioso proceso de investigación a pie de campo, pudo relacionar cada una de las muertes por envenenamiento a cargo del joven. Edward fue interrogado con dureza extrema (de hecho acabó con los dos ojos hinchados como tomates y siete dientes menos en la dentadura), y tras cinco horas de calvario, reconoció que había practicado unos pequeños orificios en cada uno de los envases de la comida enlatada expuesta en los anaqueles principales de la tienda. Utilizó una mezcla de estricnina y excremento reseco de ardilla.
Revolvía bien las latas, selladas con un poco de cera para que no se notara su intervención (siempre practicaba la incisión debajo de las etiquetas pegadas con cola para que pasaran desapercibidas a primera vista, dando así la sensación de no estar manipuladas). Sus efectos producían una intoxicación alimentaria perniciosa. Sin duda la razón de Edward era propiciar nuevos clientes para el negocio de su padre, que estaba en franco declive por la salud de hierro de los habitantes de Foreverlove. De este modo, este chico de tan solo quince años, se convirtió en uno de los primeros asesinos en serie más renombrados de los Estados Unidos, y casi el primero en el ranking de haber fomentado muertes por envenenamiento.
Edward Tellis Junior fue juzgado el 25 de mayo de 1916, encontrado culpable de cincuenta y dos homicidios premeditados, y condenado a la pena capital de morir ahorcado del árbol centenario de la localidad.
A raíz de su muerte, el negocio familiar quebró, perdiéndose el rastro de sus padres, quienes con inteligencia, decidieron emprender vida nueva en otro destino distinto al de Foreverlove.
Me gusta mucho este artículo señor Robertelyankee, es histórico e informativo, además de asombroso. Es increible como los seres humanos llegamos a actuar de manera tan incoherente y contra los demás, movidos por nuestros intereses personales.
No pretendo estigmatizar a los norte Americanos pero he conocido muchas relatos sobre homicidios masivos, balaceras indescriminadas, destripadores y maniaticos,en fin muchos actos atroces cometidos por personas comunes de la sociedad, creo que es una sociedad afectada psicológicamente por el uso de las drogas, por las guerras, por la promoción y enseñansa de la violencia através de los medios de comunicación, por su frio ambiente de superación y supervivencia capitalista, etc. Pero a veces pienso que existe un factor genético que contiene y transmite esa información en las personas de esta raza.