¿Cómo sería poder sentir el dolor que le has causado a la gente? Y sentir que te reclama, sentir su rabia, su angustia. ¿Qué tan duro sería sentir tu propia dureza?
Después de observarlo detenidamente sin dejar de sonreír, viendo sin lugar a dudas el miedo y el titubeo en sus ojos, el payaso preguntó a Kevin con una aguda y chillona voz sin dejar de reír:
-Oye tu te ves muy mal quieres oir un chiste tal vez te haga reír je, je!-
Kevin se sorprendió un poco, pero fingió una tranquilidad que en realidad estaba lejos de sentir y contestó:
-No me interesan tus chistes y además no tengo un centavo para darte.-
-¿En serio?- respondió es payaso -Yo no quiero tu dinero, sabes las personas siempre son así, mal educadas y groseras por que piensan que los demás son como ellos, pero dejando a un lado eso, ¿sabes por que la gallina cruzó la calle?-
Kevin se enfureció pero controlándose aún respondió: -Ya déjame en paz, es que estas sordo no me interesan tus chistes, son tan malos como tu aspecto, y si no quieres dinero ¡Para qué me molestas!-
El payaso enderezó un tanto su figura, lo miró fijamente con su eterna sonrisa, mostró su rostro pálido con pintura negra y roja superpuesta, un rostro que a pesas de esa sonrisa no dejaba de verse frío y tétrico, después de mirarlo unos instantes dijo: -Deberías ser más educado, pero así es la gente, como te dije quería alegrarte je, je, pero estás más agrio que un limón, nunca has pensado en e suicidio cara de pepino, en casos como el tuyo debería ser ley federal, ¡je, je, je!-
-¡Basta de estupideces!- gruñó Kevin -Déjame en paz de una buena vez y lárgate al infierno.-
Más le hubiese valido no haberlo hecho, el semblante del payaso cambió, se puso serio y rígido, sus ojos vivaces se tornaron fríos y feroces su sonrisa se tornó una mueca de rabia y agonía mortal a la vez y con voz como el trueno le gritó:
-¡El infierno ya lo conozco, sabes he sido un asiduo cliente creo que tengo hasta membresía, pero tal vez a ti te convenga sentir un poco ese ambiente, tómalo como unas vacaciones pagas ja, ja, ja1!-
Tronó los dedos y un inmenso destello de color rojizo iluminó todo Kevin estaba como en bavia ante el sorprendente despliegue y no se dió cuenta en que punto perdió por completo la consciencia.
En aquella oscura y tormentosa noche Kevin despertó sobresaltado, desnudo y sangrando de la nariz y la boca, en medio de un oscuro callejón y con la extraña silueta de un payaso delgado y alto con e cabello rojizo frente a él, lo miró sin poder hablar y cuando al fin pudo reunir fuerzas y trató de modular palabra el payaso lo interrumpió y le dijo:
-Sabes los humanos son estúpidos, son malos, ruines y depravados, pero sobre todo son estúpidos, te he dejado un regalo, que espero te gustará, podrás sentir el dolor de los demás, de los inocentes, de los desvalidos, de los desahuciados que sufren a manos de los coléricos, de los prepotentes, de los déspotas, de los malvados y los criminales, sabrás, sentirás cada gota de dolor vertida por los corazones de los humillados, por ahora me despido, cuídate mucho cara de pepino.-
Se agachó haciendo una ridícula reverencia, mostrando nuevamente su alambicada sonrisa y desapareció entre las sombras tal y como había llegado y Kevin Kinkaid, se quedó más solo y más triste que nunca oyendo un sin fin de voces en su cabeza, que lo aturdían y lo ahogaban, las oía de cada punto, de cada esquina de la ciudad, como una vorágine terrible e intratable cuyo vórtice ardía en su propio corazón y por primera vez en mucho tiempo Kevin Kinkaid sintió dolor y compasión por las demás personas.
Buena historia.
Lo importante, creo, es darse cuenta si cometes un error, pero estos, casi siempre, estan condicionados con las cosas que nos pasan. En innumerables ocaciones creemos hacer lo correcto, pero la verdad es que estamos causandole dolor a otros. Darse cuenta de esto es importante. No importa que sea después. Ya que en tus manos esta la posibilidad cambiar la situación entregando tu afecto.
Un saludo.
gracias por tu comentario mythos, sabes yo creo que solo se cambia cuando aprendes y solo aprendes de duras experiencias pero lo que te mueve a ser bueno bondadoso y piadoso es la gracia de Dios. Un saludo