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Amor en el geriátrico

Quien ama no mide el costo.

En una de las mesas, una pareja conversa animadamente. Están tomados de las manos y se miran a los ojos con profundo cariño. Ella delgada y bajita, de cabello completamente cano, está vestida con un salto de cama celeste que cubre un camisón rosa; un chal le cubre la espalda; en sus pies un par de chinelas.

Su tez muy pálida y sus manos que tiemblan cuando su acompañante las suelta, denuncian que el Parkinson ha hecho presa de ella.

El anciano sentado frente a ella muestra un aspecto saludable. Con un bien recortado bigote y sus canas prolijamente peinadas, viste con elegancia un pantalón gris, zapatos negros, camisa blanca y un saquito de lana celeste.

Se levanta diligente y acomoda el chal que se le ha caído de un lado.

Acerca su mano al rostro de ella y la caricia  surge espontánea, sin pudor, atrevida, casi obscena en gente de esa edad, a juzgar por la adusta mirada del señor de aspecto marcial – ¿tal vez militar? – que está ojeando La Nación en una de las mesas.

Las enfermeras recorren el salón administrando a cada interno su medicación de las cuatro de la tarde. Una de ellas se acerca al anciano que ha vuelto a sentarse, y le pregunta:

-¿Ahora, Don Jorge?

- Bueno – responde él

Retorna al instante con un ramo de rosas rojas, que entrega a la mujer.

- Clarita, de parte de Don Jorge.   

- Jorge, ¿estás loco? ¡si ayer me mandaste el ramo por mi cumpleaños!  Hace sólo dos días que estamos aquí. ¡Voy a recibir un ramo cada día?

-No es esa mi intención – responde Jorge – ¡Hoy es el    aniversario del día que me dijiste que si! – argumenta mientras le besa las manos.

- Mi amor. ¡qué hermoso recuerdo!

- Bueno Clarita, tome su remedio – la enfermera, sonriente, le entrega un comprimido – ¿Le traigo algo, Don Jorge? – pregunta antes de retirarse.

-¿Puede ser un cafecito?

-¿Porqué no? Ya vuelvo.

Cuando se retira la enfermera, Jorge pregunta:

-¿Te gusta más este lugar? Aquí la atención es muy buena.

-¡Es hermoso! ¡pero, caro! ¿Cómo pudiste hacer tal locura? ¡Vender la casa para venir a este lugar!

-¿Para qué la queríamos? ¡Aquí estamos los dos juntos!

-Pero tu salud no es como la mía. No tenías necesidad de internarte.

-Tenía necesidad de estar a tu lado – sonríe.

Abre un sobre del que extrae una fotografía, se la pasa a ella.

- Escribió Claudito. Están todos bien. Esta hermosura es nuestra nieta española.

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4 Responses to “Amor en el geriátrico”

  1. Mad Dog dice:

    Muy bueno. Impactante final.
    Sigue así amigo.

  2. Ricardo dice:

    adelante NINO ¡¡

  3. nieto del fuego dice:

    ta bueno viejo, pero no le falta un pedazo al final? justo después de la nieta española… De todos modos lo que está me gusta

  4. The things i have observed in terms of laptop or computer memory is the fact there are specs such as SDRAM, DDR and so forth, that must fit the specific features of the motherboard. If the pc’s motherboard is rather current while there are no operating-system issues, improving the ram literally takes under one hour. It’s one of the easiest laptop upgrade treatments one can consider. Thanks for giving your ideas. …

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