Quien ama no mide el costo.
Al pasar por la vereda, se advierte el solar cercado por una antigua verja, de una herrería magníficamente trabajada combinando las rectas astas que culminan en punta de flecha con envolventes volutas centradas en grandes regatones que, al igual que las puntas de flecha, son de bronce. El hierro esmaltado en verde oscuro parece querer integrarse al parque de añosa arboleda para hacer más bella aún la vista de la soberbia casona, cuya fachada ofrece al transeúnte detalles de recatado lustre. En el portón de entrada, una pulida placa de bronce anuncia: Residencia Geriátrica.
La primavera ha llegado haciendo eclosión en los perfumados tilos, en las azules nomeolvides que han crecido espontáneamente entre el césped y en las grandes macetas de azaleas de tonos rojos, rosados y blancos, alineadas según el recorrido de los caminos de lajas del parque, en los que pasean algunos de los internos, aprovechando la tibieza de esa tarde de sábado.
Subiendo los cuatro escalones de blanco mármol de Carrara, a cuyo lado se ha construido una rampa de cemento, se ingresa al edificio por una alta puerta de dos hojas, prolijamente barnizada, cuyos vitreaux se han mantenido sanos a lo largo del tiempo, o han sido reparados a la perfección. La puerta se abre a una amplia sala, pavimentada con escallas de ónice verde. En una de sus paredes, cuatro aberturas comunican con otros tantos pasillos que llevan a las habitaciones. En la pared que está frente a la puerta de entrada, algunos sillones delante de televisor cercano a la antigua chimenea que está flanqueada por anaqueles de roble oscuro cubiertos con incontables libros.
De la otra pared se adueña un magnífico reloj de péndulo – cuya antigüedad debe ser mayor a la del edificio – en medio de una cohorte de pinturas, entre las que priman las marinas, enmarcadas en soberbias molduras, completando el ornato de la sala. La música funcional deja fluir suavemente la pulcritud de un violín que interpreta La Primavera de Antonio Vivaldi.
En el centro cuatro mesas con cuatro sillas cada una. Las ocupan algunos de los ancianos que están leyendo; otros juegan a las cartas o al dominó.
Muy bueno. Impactante final.
Sigue así amigo.
adelante NINO ¡¡
ta bueno viejo, pero no le falta un pedazo al final? justo después de la nieta española… De todos modos lo que está me gusta
The things i have observed in terms of laptop or computer memory is the fact there are specs such as SDRAM, DDR and so forth, that must fit the specific features of the motherboard. If the pc’s motherboard is rather current while there are no operating-system issues, improving the ram literally takes under one hour. It’s one of the easiest laptop upgrade treatments one can consider. Thanks for giving your ideas. …