Humor de fútbol regional.
Usted y yo hemos sido testigos directos al advertir la presencia del tío MAGUNCIO portando el garrote, pero era un simple complemento decorativo de su rústica vestimenta, que “pa” algo todos los presentes estamos muy enraizados en este pueblo.
“No, usted no, cierto, que por algo representa a los sujetos esos tan avariciosos que nos han cascado a base de bien, metiéndole esos golazos al Pedrete…
“Pedrete es nuestro guardameta.
“Si, el que llevaba un aro dorado en la nariz… El de la coleta larga es nuestro delantero centro, todo constancia y brega; lo que ocurre, señor periodista, es que interviene en el juego como “ayudante adicional” del Pedrete. Como en sus tiempos del colegio jugaba también al balonmano, el chico sabe estirarse, despejando los balones con las piernas.
“No. NO. Que si se le ocurre atajarlos con las manos, nos hace penalti, se gana la expulsión y ya no hay ayuda posible para el Pedrete…
“Vamos a ver si he comprendido enteramente su pregunta. Que si sitúo a nuestro delantero como segundo portero, cómo pensamos en la posibilidad de estrenar un día nuestro casillero particular de goles a favor.
“Pues mire, eso habrá que consultárselo a ese vidente melenudo que se anuncia en la tele, que de eso parece que entiende mucho el muy engaña bobalicones. No te fastidia.
“El problema, si es que existe tal cosa – yo lo dejaría entre paréntesis o comillas -, es que no tenemos al Ronaldo…
“Todo tiene su lógica solución en el montante del dinero… Si este equipo nuestro tuviera un mecenas, un ricacho de esos que pusiera dinero a fondo perdido, y no le importara perderlo de veras, pues lleva el cariño por el club en el corazón y nos fichara al Ronaldo, como le digo, nos salimos de la tabla, y en ocho o nueve temporadas nos veríamos ahí arriba, en la Primera División del fútbol nacional…
“Claro, hombre, para entonces, el Ronaldo ya se nos haría bastante acomodado, que no viejo, que el chaval aún no tendría los cuarenta…
“ Pues se le invita al mecenas a un trasiego de vino tintorro, y entre trago y trago, se le convence para que invierta más dinero en jugadores y nos fiche a dos o tres brasileños más, de treinta a cincuenta millones de euros, que con eso de la inflación y el encarecimiento de la vida, el valor de los jugadores se habrá disparado, estando al nivel de la Catedral de Burgos, no sé, digo yo, que soy de pueblo, y en el apartado de cultura general, no me considero un universitario de esos que se doctoran y todo, y luego vas paseando por la carretera, contemplando el verdor de los campos y descubres que terminan trabajando de peones camineros, quitando las malas hierbas de las cunetas con la azada… Esos sí que son sabihondos. Casi tan listo que el colegiado que nos ha birlado la oportunidad de meter nuestro primer gol, el muy perro…
“No tengo más que decirle, caballero. Espero que me haya explicado bien clarito, que luego, ustedes los plumíferos, publican lo que les viene en gana, y lo tergiversan a su libre albedrío, situando al declarante en un brete de juzgados y querellas.
“¿Qué a qué me refiero? Que no quiero que se me malinterprete, coño… Que si no, a éste paso, hasta los vivales de Hacienda van a prestar atención a mis ruedas de prensa.