Algunos pensarán que es difícil vivir así pero… sí, lo es. Aunque de un tiempo para acá, he tratado de ignorarlo o no sentirme tan mal cuando tartamudeo en público o con alguna persona.
Otros pensarán que es fácil y sí, también lo es, siempre y cuando no permitas que tartamudear te baje la autoestima.
Hace algunos años me daba vergüenza y pena hablar en clase. Me sigue dando, pero de una forma distinta ya que ahora me siento un poco mas seguro de mí mismo y porque ahora tengo la manera de pensar: “Bah, a ver qué sale, de todos modos lo tengo que hacer…”
En mi vida he dado cerca de 10 exposiciones en clase, y déjenme decirles que sólo en una ocasión sí me fue mal ya que estaba muy nervioso. ¡Prácticamente no podía hablar!
Las otras 9 exposiciones que di me salieron “bien”. Así es, entre comillas. Y no es porque no hable fluido o tartamudee, sino porque no creo que haya hecho la tarea de manera correcta; estaba incompleta. Pero aun así esas exposiciones las di de manera fluida, sin nerviosismo y sin tartamudear, aunque debo admitir que cuando no podía decir una palabra, la cambiaba por otra (pero eso era en contadas ocasiones, rara vez me sucedía).
De esas exposiciones creo que fueron dos en la secundaria (un lugar que no me gusta recordar, no sé por qué pero no tiene nada que ver con la tartamudez), cuatro en la preparatoria y dos de ellas con una maestra muy exigente. Y el resto en la escuela donde actualmente estudio.
Las últimas 3 clases que di sucedieron de manera improvisada. La primera tuve que darla frente a maestros, directora, coordinadoras y asesoras. Antes de exponer estaba muy muy nervioso. ¡Hasta tenía frío!
Creo que me sentía así porque ya hace buen tiempo que no exponía en clase. No tenía práctica y lo peor, tenía que ser improvisado. Admito que me trabé en algunas cosas pero creo que se notó muy poco. Yo no repito el comienzo de las palabras sino que simplemente no me salen; es imposible en público.
Bueno, terminó esa exposición y ¡sorpresa!, el maestro me pidió por favor exponer a un grupo de casi ¡20 alumnos! Afortunadamente salió similar a la anterior, alguno que otro se me quedaba viendo pero pues qué le hago.
Y todavía faltan exposiciones por dar, aunque ahora ya no me importa mucho y ni siquiera lo pienso; simplemente, “que salga como sea“.