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Un viaje solitario

¿Estás listo para morir solo?

San Marcos Countla es un poblado en el estado de Tlaxcala, como tantos que aparentemente son simples y no ofrecen un atractivo turístico. Pero en el fondo es un lugar lleno de tradiciones, impregnado de mitos, esos que cuentan los viejos, fieles testigos de su historia. Es aquí donde se desarrolla mi relato.

Son altas horas de la noche, seguramente madrugada, la urgencia del trabajo nos ha llevado a salir hasta ahora de la planta. Son pocas las calles que faltan para llegar a la casa de asistencia donde vivimos varios compañeros. De pronto… es necesario presionar a fondo el freno del vehículo, a punto estuve de atropellar al joven. Pero su reacción no existe, el sigue avanzando como si nada hubiera pasado. “acaso no es el chico que vive en frente” replico mi compañero, “síguelo”.

Empareje el coche, y después de varios intentos por llamar su atención, nos sorprendimos al darnos cuenta que caminaba dormido, aun y cuando mantenía sus ojos abiertos. Baje y de un fuerte jalón lo hice reaccionar. Se mostraba sorprendido, “adonde te diriges” pregunte. “donde esta Juan” me respondió. Completamente des-ubicado nunca fue capaz de responderme, insistía en preguntar por el tal Juan.

Solo pensábamos en descansar, eran pocas las horas que teníamos antes de regresar al trabajo, por lo que lo subí y lleve a su casa, seguramente esta tomado, vamos a dormir. Son muchos los murmullos que distraen mi sueño, pareciera que hay mucho movimiento en la calle, pero mis parpados están pegados y apenas distingo si estoy dormido o despierto.

Con mas voluntad que fuerzas y la luz del día entrando por la ventana logre levantarme. Mi primer sorpresa esta en la casa del chico, algo pasa, hay mucha gente. Bajo a desayunar, y una anciana se me arroja en brazos, con un visible gesto de sufrimiento nos agradece haber salvado a su hijo, no entiendo nada, mi compañero menos. Un hombre la toma del brazo y la invita a ir a descansar un poco.

Ambos coincidimos en pedir una explicación a la dueña de la casa, y esto es lo que nos dijo.

Era ya noche cuando tocaron la puerta en casa de Armando, aquel chico. Al abrir la puerta no lo podía creer, era Juan, el hermano que hace años decidió probar suerte en Estados Unidos. La felicidad invadió a Armando, quería despertar a toda la familia. Su hermano no lo permitió, “es muy tarde” replico, “mejor te invito una cerveza”. Caminaban hacia un bar a las afueras del pueblo, y en un parpadeo se encontraba frente a mi. Al dejarlo en su casa insistía en preguntar a su familia por su hermano.

El teléfono sonó, todos quedaron en silencio, nadie quiere contestar como si supieran que no son buenas noticias. Por fin el mayor de los hermanos atiende, es una llamada de larga distancia, una que nunca hubiera querido recibir. Es su cuñada, completamente desconsolada para informarles que Juan a sufrido un accidente, y después de unas horas en el hospital… a muerto.

Nos hemos quedado fríos al escuchar esto. “Nos esta diciendo, que el hombre vino a despedirse de su hermano” pregunto mi compañero a la mujer. “mas que eso” respondió. Juan y Armando fueron inseparables de niños, y se dice que cuando alguien no esta preparado para realizar el ultimo viaje en su vida, busca quien lo acompañe.

Cuenta la gente que extrañamente muchos terminaron su vida en aquella pequeña barranca hacia la cual se dirigía Armando, y muchos que han despertado rumbo a ella, recuerdan haber sido acompañados por parientes o amigos recientemente fallecidos.

Si alguna vez visitas estos lugares, no te quedes con las ganas de escuchar una de tantas historias que tienen por contar sus habitantes.

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