La evocación de un hombre que vuelve al barrio de su niñez.
Leopoldo volvió después de muchos años al barrio que lo vió nacer, y empezó a preguntarse, dónde quedaron los lugares que frecuentaba en su ñiñez, como aquellos memorables partidos de fútbol en el “potrero”, donde se jugaba la vida por un gol… hoy se levanta allí un shopping y el cemento que hoy tienen las calles, sepultó de manera implacable los pasos de la gente marcados en el barro después de una lluvia… No encuentra tampoco el lugar preciso de la calesita donde al subir, la vida giraba entre risas y gritos de chicos en torno a una esquiva “sortija”, que le permitía dar una vuelta gratis y continuar aunque fuese por un ratito más , envuelto en una ilusión tan pasajera como la niñez… y piensa:-La casa de mis “viejos” tiene otro dueño y otra fachada, sin embargo no me olvido que entre esas paredes, no sólo hubo retos , también tuve cariño que hoy extraño tanto-.
-Desapareció la casa de mi primera novia, donde el jardín fue testigo del primer beso aprovechando la complicidad de la oscuridad que brindaban las plantas-.
-¡Ya ví suficiente! -, dijo Leopoldo, ¿para qué seguir sufriendo?, el pasado pasó , y el tiempo es tirano aún con los sentimientos…-
Después de decir ésto, encendió un cigarrillo y sus pensamientos se dispersaron junto con el humo que Leopoldo exhaló tras un suspiro de añoranza.
Muy bueno….. lo que has escrito, pienso .. que es el recuerdo de nuestra infancia de los que tenemos mas de 40 años y nos vemos reflejados en ese cuento: muy bueno