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Tres noches de besos

La recuerdo como si fuera ayer. Yo tendría apenas 13 años y mi mundo como el de todo niño giraba en torno a Batman y Superman, jamás hubiera concebido la idea de enamorarme.

Pero ella posó sus encantadores ojos en los míos, obligándome a correr la mirada por vergüenza pueril. Ahora parecía un juego, ella miraba y yo huía y viceversa hasta que en un momento dado nos quedamos diez eternos segundos mirándonos fijamente el uno al otro.

Fue en la casa de mi tía donde pasamos las vacaciones ese año. María de la Paz, era una niña de risos claros y mirada penetrante, todo en ella era grácil y blanquecino, rodeada siempre de un aura que sólo yo podía ver. Esa noche la habitación habíase encogido supongo, ya que nuestras manos se encontraron en medio de la oscuridad, e instintivamente nuestras jóvenes bocas se buscaron en el silencio, nuestros ingenuos besos provocaban el ajetreo de mi tierno corazón, hasta tal punto que pensé que moriría. Todos nuestros encuentros empezaban y terminaban con besos. 

Fueron tres días de fugaces e inocentes descubrimientos, hasta que las vacaciones concluyeron y el retorno fue sinónimo de dolor. La despedida en la terminal del tren, luego largas horas de soledad.

Una semana después había terminado mi primera carta de amor; era la número nueve, las otras ocho eran descartadas inconclusas, llenas de errores y miedos. Luego fue entregada a un amigo en común, nunca obtuve una contestación. Pasaron varios meses, o creo que fueron años, ahora ya no lo sé con certeza, hasta que por fin pude olvidarla, o quizás no la olvidé y sólo la aparté para seguir mi vida.

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2 Responses to “Tres noches de besos”

  1. glupsx dice:

    nunca olvidamos, solo nos hacemos los tontos para poder seguir….. por suerte… cuando estamos mal recurrimos a viejos recuerdos que nos hicieron sentir bien, y todo cambia

  2. Nony dice:

    Quien puede olvidar un primer amor? Quien puede olvidar al que hizo sentir? Podemos continuar nuestra vida, conocer otras personas, otros amores, pero siempre queda el recuerdo y el anhelo por lo que tuvimos.

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