Me dijo que ignoraba si aquellas palabras serían de provecho para otros tartamudos, pero que para él fue todo un descubrimiento. No sólo lo ayudó a hablar bien, sino que se convirtió en un principio en su vida, desde ese momento.
Cuando estaba en el colegio conocí a un muchacho que tartamudeaba mucho cuando le tocaba exponer ante la clase alguno de sus trabajos. Pero, siempre estaba el adelante dando información, explicando alguna nueva norma o hablando sobre el próximo juego de pelota. Siempre pensé que el, a pesar de su problema, gustaría de estar en la representación de algún grupo de estudiantes o trabajadores cuando la educación hubiera terminado. Pasaron los años, salimos del colegio, y como yo pensaba, a pesar de su tartamudez, sabia de el por los periódicos, como dirigente y finalmente como representante de los trabajadores de la empresa en que trabajaba.
En una reunión de exalumnos pude verlo y felicitarlo por sus logros, y me di cuenta, gratamente que hablaba muy fluidamente. Era muy agradable escucharlo.
Al comenzar como representante, me dijo, cayo en sus manos un libro, que entre otras cosas, hablaba sobre Walter Conway, un brillante autodidacta que llego a ser presidente de la Asociación Medica del Sur de Gales, hace ya muchísimos años. Conway había nacido en una casa de maternidad para indigentes, y de ahí la curiosidad de mi ex compañero.
Alguna vez Walter Conway le dijo a alguien, con el mismo problema suyo, el de la tartamudez. Hablaba así porque vacilaba al pensar, y si no alcanzaba a expresar lo que deseaba, era porque no lo sabía. Luego leyó que si lograba dominar el asunto se sentiría compenetrado con el y lograría expresar con fluidez las ideas.
Me dijo que ignoraba si aquellas palabras serian de provecho para otros tartamudos, pero que para el fue todo un descubrimiento. No solo lo ayudo a hablar bien, sino que se convirtió en un principio en su vida, desde ese momento.
Había puesto mucho empeño, cuando ya trabajaba en la empresa, mejorar la situación de los trabajadores. Y las palabras de Conway lo habían hecho darse cuenta de que cuando conversaba con dos o mas compañeros de trabajo, y aun al tomar la palabra en alguna reunión importante acerca del aumento de salarios o el mejoramiento de las instalaciones para los trabajadores, se esfumaban todas sus aprehensiones y las palabras salían como el agua de una llave. Entonces, ese día, tomo la decisión de hablar menos y educarse más. Durante muchas semanas pasaba su tiempo libre en la biblioteca leyendo historia industrial, sociología o filosofía.
sabes la frase de entrada es en verdad una cosa acertadisima y es mejor mucho mejor decir lo que se piensa o lo que se siente claro cuando estas seguro que quedarte callado y después arrepentirte por no haberlo hecho.