Clase.
Sinceramente, creo que el trabajo de profesor tiene altos y bajos, es decir, hoy en una materia tuve que hacer un cuestionario de 31 preguntas, con presentación prolija y todos los chiches.
El tipo es abogado, pero ni bola le da a la clase… se cuelga hablando de cosas con un compañero, hoy por ejemplo del cristianismo.
Mientras que unos amigos jugaban a las cartas con mis cartas, el tipo se da cuenta y se las quita, y a mí nunca más volvieron esas cartas. Nunca sería profesor.