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La serenidad es un arte

En circunstancias críticas, decía un ex subdirector de policía llamado George S. Dougherty, fallecido hace muchos años, hasta los más tímidos logran demostrar un admirable dominio de sí mismos.

Si usted duerme plácidamente y de repente se despierta de un sobresalto, abre los ojos, en la oscuridad y escucha con atención. En la escalera se escuchan pasos cuidadosos. ¿Qué hace? ¿Sigue en la cama? ¿Grita? ¿Enciende la luz?

En circunstancias críticas, decía un ex subdirector de policía llamado George S. Dougherty, fallecido hace muchos años, hasta los más tímidos logran demostrar un admirable dominio de si mismos.

Hubo un caso, en 1928, de la señora de Harold Stribling y el maniático de Omaha, que mataba a hachazos a sus victimas. En ese tiempo había ya asesinado a tres amas de casa y las publicaciones en los diarios daban, cual mas, detalles horribles de los sucesos. Una noche, la señora Stribling se despertó con el sonido sordo de unos golpes, y en la oscuridad pudo divisar, en la cama de al lado a un hombre alto que daba golpes de hacha sobre la ensangrentada cabeza de su marido. Momentos después se volvió hacia ella y levanto el hacha con la cual dio un nuevo golpe a la señora, pero ella, en su terror, levanto los brazos y pudo desviar el hachazo, pero el filo le produjo una herida en la cara.

La señora le pidió que la escuchara, y durante una hora, la señora le estuvo hablando al maniático. Con mucha serenidad, absteniéndose de llorar y rogar, no dio muestras de miedo. Miraba a cada momento hacia la cuna que estaba al otro lado de la pieza en la que dormía su hija de un año, mientras hablaba al asesino como una mama con su pequeño hijo travieso.

Todo ese tiempo le hablo en voz baja, pero en tono firme y persuasivo sin detenerse ni un minuto mientras el maniático sostenía el hacha y escuchaba en silencio. Unos minutos después este la llevo con el a la calle.

La señora Stribling se puso un abrigo y se calzo unas zapatillas. Camino delante del loco por las calles oscuras y sin nadie a la vista. Después de llegar a campo abierto el hombre la tomo por el cuello y le hizo jurar que si lo atrapaban ella no lo reconocería. Ella juro y corrió a su casa, enloquecida por el trance. Un año después Jake Bird, el despiadado asesino, fue condenado a muerte pero no por el testimonio de la señora Stribling. Su marido, a pesar de haber recibido unos horrorosos cortes con el hacha, salvo su vida y pudo identificar al asesino ante un jurado.

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3 Responses to “La serenidad es un arte”

  1. Janpablo dice:

    ¿Es verdad lo de la señora con el asesino del hacha? Es increíble… Esta historia si que fue buenísima. Te felicito, Mythos, estos ejemplos me sirven en mis estudios. Quisiera saber la fuente si es que me la pudieses dar.

  2. J.A.S 717 dice:

    NO DESESPERAR POR EL HECHO DE QUE NO DESESPERAS, EL INSTINTO DE CONSERVACION SE AFLORA NO CUANDO ERES CONSIENTE DEL PELIGRO PROXIOMO A TI, SINO CUANDO LAS PERSONAS QUE AMAS Y TUS SEMEJANTES, SE ENCUENTRAN BAJO AMENASA CONSTANTE DE PELIGRO, ANTE ELLOS, EL ALEJARSE DE LAS PERSONAS NOES UNA COBARDIA CUANDO CON ELLO CONSERVAS SU INTEGRIDAD HEMOCIONAL Y FISICA.

  3. Laín dice:

    Cierto todo aquello.Una mujer una vez levantó un vehículo sola, porque su hijo atropellado, pero aún vivo, le pedía ayuda.
    Entre serenida y adrenalina, hay bastantes cosas.

    Buen artículo Mythos.

    Un saludo

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