La paradoja de ser pobres en un país lleno de riquezas.
Trece millones de pesos, que no alcanzaron para construir el estacionamiento subterráneo, porque ¡¡¡ohhh!!!, Posadas tiene el tercer parque automotor del país, entre 2.300 municipios en todo el territorio nacional, pero que tampoco alcanzaron para darle una frazada al pibe que se congelaba, con los piecitos descalzos, bajo una caja de cartón desarmada después de la inauguración, que lo dejó sin ese lugarcito donde podía encontrarle a la vida una esperanza ínfima y lejana a sus sueños de juego y tempranas responsabilidades y obligaciones, o donde el juego se transformaba en realidad y por fin era libre de andar por donde quería, sin los papás, sin la “escuela”, sin la indiferencia de las personas que pasaban, pasaron y seguramente aún deben pasar diciendo “pobreeeeciiiitooo”, y apuran el paso porque la neblina baja mas la temperatura, el supermercado se cierra, salir despues del microcentro es una locura, y “esos no quieren trabajar por eso están así”…
Ideal para tomar un café a la tarde, porque corrieron, ¡¡¡Por fin!!! Pudieron “sacar” a todos esos artesanos “sucios” con sus puestos ambulantes, que no “quieren hacer otra cosa porque son cómodos”, “les gusta andar así” y que “afeaban la Plaza”. Menos mal, hasta las plantitas esas que parecían de “monte” sacaron, y pusieron de las “lindas”. Trece millones, que aún no alcanzaron, para sacarle la mirada perdida en la hamburguesa al chiquito que andaba descalzo, que no alcanzaron para darles puestos dignos los artesanos que quieren tener un trabajo digno, trece millones que no alcanzaron para devolverle a ese niño, la alegría de jugar a otra cosa que no sea “pedir moneditas” y saber que “es” un juego, no un trabajo.
Pero la plaza está nueva, resplandece, tiene muchos turistas, y gente que puede comprar, y habla con acento de otras provincias, aunque sean “porteños”, capitalinos, de Buenos Aires, que porque hablan la “she”, de “la shuvia”, y están limpios y van al shoping, seguro son buenos, los que no son así: “cuidado, son diferentes“, no tienen bienes materiales, y te pueden hacer daño porque son pobres, y en este país, y en esta provincia sobre todo, donde los primeros colonos “pelearon”contra la naturaleza para salir adelante…..en esta provincia “el que es pobre es pobre porque quiere”, si aca lo que tirás en la tierra crece; Cierto, también la ignomimnia, y el descaro, y la indiferencia de que no importa: no somos el otro, ahi está ése, le tocó a aquél, por algo será.
La rutina sigue, tenemos plaza nueva, actos nuevos, autos nuevos, ricos nuevos, basura nueva pero vieja, de los fuegos artificiales, políticos nuevos acompañados de los viejos, con las mismas mañas nuevas que dejan de ser antiguas, y la misma pobre miopía de negar lo que no queremos ver, porque así disfrutamos del poder de hacer invisible aquello que no nos gusta o que nos hace peores.