Se realizó ante un cielo gris la marcha “Iluminemos México”, y a manera de burla un grupo de delincuentes cobró un rescate por un chico plagiado.
Con un dejo de maldad los secuestradores pidieron al angustiado padre que participara en la marcha contra ellos mismos, la llamada “Iluminemos México”.

Como si de una broma se tratara, los delincuentes pidieron al padre que esperara en el Ángel, y que ahí esperara instrucciones; después le dijeron que marchara junto con el contingente hasta la glorieta de Colón.
Después de jugar un rato con él, puesto que lo mandaron a las oficinas de CFE, y después a la calle de Roma.
Ahí dejo el dinero. Angustiado, vio cómo un joven en un auto compacto recogió la bolsa y prosiguió su marcha. Afortunadamente, una cuadra más adelante soltaron a su hijo, dándose así finalmente a la fuga.
Mientras esto sucedía, miles de manifestantes, vestidos en color blanco y con velitas en mano protestaban ante las autoridades. Cientos de policias “cuidaban” a estos manifestantes.
No crea usted que el joven era un hijo de familia rica. Los maleantes pedían un millón de pesos, después bajaron sus exigencias a 500.000, y finalmente y al ver la situación familiar se “conformaron” con 70 mil pesos.
Así, al igual que los sicarios que siguen con sus matanzas, igual que los policías corruptos que siguen mordiendo, igual que los ladrones que siguen asaltando con violencia, estos secuestradores se rieron en la cara de cada uno de los manifestantes.
Su carcajada apagó la “velita” y de paso pegó con el tufo asqueroso de la impunidad en la cara de cada uno de los participantes.
Y envió un mensaje fuerte y claro a los gobernantes: “no más no van a poder”.
Ya por su parte Ebrad desconfía del supuesto pago de rescate, se limita a decir “vamos a ver si es cierto.”
Y mientras ve si fue cierto o no, se queda sin una familia contribuyente, ya que ante el miedo de lo que ha pasado la familia del niño de 12 años ha decidido irse del país.
La madre de familia dijo que decidió no denunciar el secuestro por no tener confianza en la policía.
¿Y quién puede culparla?
amenos por orgullo dignidad, ompor no kedar en ridiculo hubiera la policia buscado a esos malandrines no puede ser que con tanta tecnologia no puedan rastrear las llamadas