Historias reales.

Pululando por las calles de Santiago de Chile, entré en una pequeña tiendita expendedora de ropa. La persona a cargo de las ventas en aquel lugar, era una joven muchacha de no más de 25 años, la cual, debía dividir su tiempo y atención en el cuidado de su hija de dos años.
Yo observaba las prendas y consultaba a la expendedora el valor de algunas de ellas; pero no pude seguir en lo mío, porque de pronto a la niña, la cual jugaba con un maniquí de medio cuerpo, se le resbaló de sus manitos causando un gran barullo. Como estaba bastante próxima a mí, me acerqué para ayudarla y recoger al modelito mientras su madre corrió a nuestro lado para ayudar a la nena, alejarla de mi lado en sus brazos y pedirme disculpas por lo sucedido. Para mí no fue nada grave, así que le dije que no se preocupara, y ella comenzó a contarme que no tenía quien la cuidara, y que de muy buena manera el patrón o jefe de la tienda le había otorgado el permiso para poder asistir al lugar de trabajo con la nena.
Fue allí cuando algo se desató en ella y comenzó a contarme casi su vida entera con respecto al tema de su maternidad. En ese momento yo pensé que la joven madre sólo necesitaba desahogarse, así que, puse toda mi atención en oírla. Pero pronto me di cuenta que en realidad todo lo sucedido anteriormente, había sido una especie de preámbulo para lo que a continuación la mujer me contaría.
El asunto fue que volvió a pedirme disculpas por contarme sus cosas, pero que en realidad estaba muy nerviosa e inquieta, porque la noche anterior, a su barrio en el cual vive, había llegado una drogadicta ofreciendo a una bebé de un mes de vida, desnutrida y casi sin ropa, por la suma de $ 100.000 pesos chilenos (180 dólares americanos aproximadamente).
Se me ponen los pelos de punta!!! la piel de gallina!!! Triste realidad.
Eso pasa en todo el mundo, pero la indiferencia humana es más criminal que eso y sobre todo la de las autoridades de todos los países que dejan que eso suceda, En el Perú vi. un caso que se podría decir peor que ese y se ven otros mucho peores que el que les voy a contar………cuando regresábamos a nuestra casa por una de las más grandes avenidas veíamos un hombre de buena presencia pero mal vestido parecía un drogadito con un niño en brazos, tendría la edad de mi segundo hijo en ese entonces de 1 año siempre veíamos al niño dormido, mi esposo le daba plata porque daba pena el hombre, pero después al ver que pasaban los años mi hijo ya tenia 2 años y veíamos al mismo hombre con el mismo niño pidiendo limosna y el niño siempre estaba dormido ,a los alrededores siempre estaban los policías de transito y no veíamos que le llamaran la atención, así pasaron los años y ya no lo veíamos hasta que un día volvimos a ver al hombre en la misma calle con el mismo niño ya de cuatro años (me acuerdo muy bien de su pijama) supongo que tenia esa edad ,porque mi hijo ya tenia cuatro años y el hombre lo tenia en los brazos dormido pidiendo limosna, mi esposo enojado le grito y le dijo que le daba al niño y el hombre huyó y comente con mi esposo, que como era posible que los policías de transito durante esos largos años no le quitaran al hijo, ni reportaran a la policía sobre este caso. Un día viendo las noticias habían encontrado un niño muerto junto a un río cuando vi. al niño éste llevaba el mismo pijama y se parecía al niño que ese hombre llevaba siempre dormido……………me sentí muy mal porque nadie ayudo a ese niño y yo tampoco lo había ayudado, quizás, porque estaba tan preocupada por los míos, que les juro que me sentí muy mal y hasta ahora rezo por el alma de ese niño.
Estoy muy conciente de esas cosas. Se pueden ver y sentir a diario. Y despues de el sensible relato que haces… la verdad no se que decir.
Todas estas cosas te dejan con las manoa mas atadas que antes.
Muy buén artículo.
Laín, impresionante historia, colgada de gente humilde que no puede solventar a sus hijos.
Solo con educación sexual puede controlarse la natalidad, de hecho los países pobres tienen mas hijos que los paises ricos.
Por eso estas historias polulan por doquier.
Triste también la historia que cuentas,AMHS, de verdad muy triste.
Creo que todo tema mal vivido, tiene que ver con la ignorancia de no saber o haber aprendido, qué es ponerse en el lugar de los demás, y paradójicamente, no siempre las respuestas están ligadas por intervenir.
Como sea,(y no se de dónde) yo tengo fe en que un día, todo cambiará.
Mil gracias a todos por vuestros inapreciables comentarios.
Un abrazo
Triste realidad, sobre todo en las personas sin educación y/ sin escrúpulos.
Llega a tal grado que te crea una gran impotencia de querer, pero no poder hacer nada o poco para ayudar.
Un saludo.