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El otro mundo

El amor, la historia de Guadalajara y lo paranormal.

Eran las 6:30 de la tarde, acababa de salir de la escuela, la maestra de la clase de la edad media nos dejó salir temprano por que comúnmente salimos a la siete, pero ese día salimos temprano, entonces me fui caminando hacia mi nueva casa a la que nos habíamos mudado, nos mudamos a una grande y bonita casa muy antigua, al caminar por la calle de Mariano de Barcena que es la calle de mi casa, observé todo como si fuera nuevo para mí aun que yo ya conocía muy bien el lugar desde hace mucho tiempo antes gracias a que siempre convivo con mis amigos de la Capilla, la casa se encuentra entre hospital y Juan Álvarez.

Al llegar vi que no había nadie y como era casa nueva pues lógicamente no tenía copia de las llaves, así que me senté en el escaloncito a esperar, creo que ese fue un momento mágico por que vi que salió una chica de su casa de piel morenita casi blanca, bonito cuerpo aunque era un poco robusta pero eso no importaba, vi como su cabelle negro jugueteaba con el aire y esos ojos color miel que me cautivaron, y esa leve sonrisa que me quitó hasta el cansancio, la chica era bonita pero su carisma y espíritu eran hermosos se asomó y vi que le estaba hablando a su papá que estaba platicando con un vecino para ver si ya estaba listo por que su mamá quería ir a comprar algo a no se donde, la chica volteó a verme me sonrió y se volvió a meter a su casa.

Al voltear a la ventana de mi casa vi a una señora ya de edad mayor viéndome a mi con una mirada muy frívola y penetrante, al parpadear, la señora ya no estaba en eso mi mamá me asustó sin querer diciéndome -¿Cuánto tiempo tienes esperándonos hijo?

no respondí a la pregunta, dije -oigan ¿hay alguien adentro de la casa?-, -No yo cerré- respondió mi papá, les comenté lo que vi y a lo que mi mamá respondió un poco desconcertada -habrá que ver-, abrió la puerta y nos metimos los tres, todo estaba en cajas todavía solo habíamos sacado lo necesario como los vasos, la vajilla entre otras cosas como las camas y las sabanas, solo dejé la mochila me di una peinada rápida y me fui a platicar con mis amigos de la Capilla de Jesús, al salir vi a mi hermosa vecina dentro del carro con su familia solo me miró y me hizo la seña de adiós, no pude dejar de mirarla, en eso empecé a caminar en dirección hacia la Capilla, mi mente no dejaba de pensar en ese fantasma de la señora, así estuve todo el camino.

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2 Responses to “El otro mundo”

  1. Luis Octavio Hernández Rea dice:

    Como muchas personas no ven y otras no creen en los fantasmas, sus opiniones serán respetadas.

  2. Aurora dice:

    Como estas?? te envio un caluroso saludo desde Guadalajara
    Sabes escribo para felicitarte por lo bien redactada y sobre todo porq atrapa a la persona q lo lee, sabes se q eres un
    muy buen escritor, sabes suerte y sigue asi q llegaras a tener exito y sobre todo te daras a conocer.

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