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Cómo organizar una boda en tres meses con dos mangos con cincuenta y no morir en el intento 1

Luego de más de cuatro años de conviviencia, finalmente vino la propuesta, una vez más, pero esta vez dije “sí”…

Cómo comenzó todo

Hagamos un poco de historia. Hace cuatro años conocí a quien que es hoy mi pareja. Teníamos en ese entonces, él 29 y yo 24, ambos con un hijo de una relación previa cada uno. A los seis meses de novios decidimos vivir juntos en mi casa.

Y aunque como cualquier mujer, por más moderna que sea, soy una Susanita por dentro y quiero la boda perfecta, el marido perfecto y la casa y familia perfectas, cuando hace dos años me propuso que nos comprometiéramos a largo plazo sin fecha prevista de boda, muy categóricamente dije “no”. No creo en los compromisos a largo plazo. O me caso o sigo como estoy.

De hecho, ninguno de los dos cree que el casamiento sea un cambio en lo estructural de nuestra relación: Hoy lo siento y me refiero a él como mi marido. Hace aproximadamente un año, la que se quería casar era yo, pero él me dijo que no, que prefería esperar a que tengamos la casa terminada y ampliada…

Finalmente

Pero algo extraño me pasó en febrero. Ya no me importaba tener una boda grande con carruaje tirado por caballos, el gran vestido blanco, la ceremonia laica en un gran parque, etc., etc., etc. Simplemente me quería casar para demostrar que ése es el hombre con quien quiero pasar el resto de mi vida.

Y algo en él cambió: ya le daba igual lo de la casa, así que coincidió la propuesta con la respuesta afirmativa…

Ahora sí empieza la pesadilla

Lo que todo novio debería saber cuando le propone casamiento a su novia es simplemente esto: salir del medio lo más rápido posible. Cuanto menos se meta el novio mejor, ya que a partir de ese momento ella se transformará en una máquina, por no decir un monstruo. Como dije antes, todas las mujeres, aunque seamos independientes en nuestra vida, llevamos guardada una Susanita, aquel personaje entrañable de Mafalda que sólo soñaba con su gran boda de ensueño y en tener una casa hermosa y cinco hijos…

En mi caso, esto se convirtió en una pesadilla. Elegí la fecha y la luna de miel, y en cuanto a la fiesta (no haremos ceremonia religiosa), en un principio pensé en algo simple, invitar a los má cercanos amigos y familia (no más de 30 personas) a una comida, algo más bien informal y muy simple (total, a esta altura nuestro casamiento no es ninguna sorpresa).

Cómo pasar de un asado de 30 personas a una fiesta de 100, con discoteca, baile, vals y mozos

Pero el novio dijo que no, que tenía muchos amigos de la vida con quien no podía quedar mal, y es cierto, aunque no tiene mucha familia, su gran familia han sido sus amigos de toda la vida… Y llegamos a las 120 personas.

Y ahora, ¿cómo organizo una boda para 100 personas, con baile, salón, servicio de catering y demás si lo único con que cuento son dos mangos con cincuenta?

Cómo organizar una boda en tres meses con dos mangos con cincuenta y no morir en el intento Parte 2

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