Para personas con sobrepeso.
Después de tener a mi hija llegué a pesar 70 kilos. Me aceptaron como asistente de dirección en una prestigiosa clínica de estética y la verdad no entiendo cómo me aceptaron con sobrepeso, tal vez mi capacidad intelectual les cautivó. Un mes después, la directora me dijo: “o bajas de peso o te vas”, así que me fui, no soporté tal presión.
En ese entonces mi autoestima estaba muy baja, mi esposo tenía una amante, me levantaba a las 5 de la mañana para irme a trabajar y cuando llegaba casi a las once de la noche encontraba a mi hija dormida casi siempre. Los fines de semana mi esposo llegaba a la madrugada o al otro día.
¿Qué me hizo cambiar? Me levanté un día y le pregunté a mi esposo sobre la mujer que respondió su teléfono la noche anterior y esto me respondió: “Mírate al espejo lo fea y gorda que eres, ¿quién te va a mirar? Sólo un desechable puede mirarte”. Obviamente me puse a llorar y le pregunté quién era ella, fue entonces cuando mi vida cambió al escuchar su respuesta: “Ella es mucho mejor que vos y me da lo que vos no podés darme”. Me gritó muy satisfecho.
Sagrado remedio señores, me pregunté a mí misma: “¿Qué está pasando?”. Saqué fuerzas de donde no las tenía y le di tal cachetada que lo mandé al suelo y no piensen que soy agresiva, ¡era la mujer más tonta de este mundo!
A partir de ese momento supe lo valiosa que era, lo hermosa que era y lo tonta que fui por haberme casado con un bobo como ese. Entonces decidí que todo sería distinto en mi vida y nadie me diría nunca más frases como esas. ¿Qué hice? Cambié mi actitud de víctima, dejé de producir lástima y empecé una nueva vida.
Mirándome al espejo, soy más hermosa hoy, y él es el hombre más estúpido por haber dejado ir una hermosa y valiosa mujer como yo.
En el próximo escrito les digo qué hice para bajar de peso. Un fuerte abrazo.