Los primeros 27 de muchos años de aprendizaje que seguramente ya están en camino…
Dicen que conforme van pasando los años las mujeres tendemos a no decir nuestra verdadera edad.
Dicen que llega un momento en que en la vida de la mujer se deja de cumplir años. No sé si yo ya llegué a ese momento, la verdad es que no me preocupa llegar o no llegar.
A la edad que tengo, no tengo nada que lamentar. Considero que he disfrutado mi pasado y también lo he sufrido, de la misma forma que estoy gozando mi presente, de la misma forma también lo estoy sufriendo y es que la vida es un “viene y va” que no para jamás.
Y hoy, a mis 27, sí, a mis 27 puedo decir ¡Gracias! Gracias por la vida, Gracias por todo el amor que me rodea,
Gracias por las personas que tengo a mi lado y Gracias por las que se fueron (no porque me sea indiferente su ausencia, sino porque hoy entendí que esas personas ya cumplieron su misión en mi vida, y las tengo que dejar partir). Gracias por llenar mi vida de tanto cariño y de tantas cositas lindas.
Gracias a Dios por darme la oportunidad de seguir contándome entre los vivos. ¿Por qué estamos vivos? ¿Cierto? Estos días he pensado mucho en las cosas que no dije, en las que no hice durante estos 27 años y saben que, creo que fue mejor no hacerlas, y no decirlas… Porque si hubiese hecho alguna de esas cosas, no estaría aquí y ahora. Y para ser honesta. Soy extremadamente feliz aqui.
Aquí es relativo, aquí es el tiempo, este tiempo, este momento.
Con las personas que estoy, con cada uno de Uds.
No sé hacia donde extenderé mis alas mañana.
Hoy día, estoy reposando, descansando mis alas, estoy de paso.
Soy un Ave Peregrina.
Un ave en vuelo, en el vuelo inmenso de la Libertad.