Y apenas son las primeras. Hace un par de días empezaron los Juegos Paralímpicos y los atletas con capacidades diferentes obtuvieron ya tres medallas de oro. No hubo transmisiones especiales por parte de las televisoras, ni entrevistas en vivo, ni festejos del “compayito” ni lágrimas de Rosique. ¿Vale más una medalla “normal” que una de un atleta incapacitado?
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se considera discapacitada a la persona que presenta una restricción o ausencia de la capacidad de realizar una actividad en la forma o dentro del margen que se considera normal para un ser humano. Aquí en México, 2.3 millones de personas sufren alguna discapacidad.
El balance de la delegación olímpica mexicana fue de 3 medallas, 2 de oro, y 2 bronces (por ser en parejas cuenta como una). Cada una de estas medallas fueron festejadas, aplaudidas y exaltadas por los medios mexicanos que dieron seguimiento a las competencias. Hubo transmisiones especiales, seguimiento estricto, y horas de análisis del logro. Se hacían enlaces con las comunidades de origen de los atletas, la comunidad llenaba plazas a primeras horas de la mañana pendiente del resultado de sus atletas. Cuando al fin se dieron a conocer los resultados, todo fue algarabía. Llamada presidencial al atleta con la respectiva felicitación, declaraciones de los dirigentes del deporte exaltando las cualidades de los jóvenes atletas, empresas patrocinadoras que ofrecían becas a los campeones por miles de pesos.

foto tomada de ElUniversal
En la antigua Roma era común lanzar a los bebés recién nacidos que tenían alguna anormalidad a las aguas del río Tiber, las madres o padres no eran juzgados o condenados por hacer esto, incluso estaba bien visto, ya que por el pensamiento de la época, un hijo deforme o incapacitado representaba una carga no sólo familiar sino social.
Durante el oscurantismo, los incapaces mentales eran tachados de endemoniados, los padres consideraban el nacimiento de un hijo discapacitado un “castigo divino”. Hoy en día las cosas son mejores, sin embargo la aceptación, derechos y oportunidades para una persona con discapacidad son escasas. Lo peor es que no reconocemos los logros que por mérito propio una persona con estas características llega a tener. La educación sobre la discapacidad se ha desarrollado mucho, pero queda mucho por avanzar.
La ONU presentó en el 94 las “normas uniformes sobre la igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad”. México aceptó este documento, pero en la práctica estas normas son poco atendidas y respetadas. La falta de comprensión a personas ciegas, el poco equipamiento público para personas sordas, el casi nulo esquema arquitectónico en las calles de las ciudades para personas en sillas de ruedas o muletas, hacen de la vida diaria del discapacitado una lucha diaria por sobrevivir.
me gusto mucho tu texto y la forma como abordas este tema.
tomala rosique!!!! pinche farsante
me encanto tu articulo, y bueno, asi es como se ve la verdadera cara de las televisoras, espero ke nos podamos dar cuenta de la farsa y el lavado de cerebro de la television…
Oye está excelente tu comentario, pero… ¿¿¿quienes son los atletas paralímpicos??? No he podido encontrar nada sobre ellos, por favor si tienes alguna pagina donde pueda encontrar su biografía te lo agradeceré demasiado.