El fútbol mexicano parace haber caído en un conformismo y no sólo de sus jugadores y de sus directivos, quienes buscan en el vasco Aguirre encontrar a su salvador. Lo cierto es que cada día decae más y las arcas de la federación de fútbol aumentan. Lo más crítico es el conformismo de los aficionados, quienes tienen que esperar 17 jornadas para empezar a ver verdadero fútbol.
El fútbol mexicano, parece seguirá sufriendo de los altibajos que siempre; al menos mientras el sistema de competencia, siga siendo tan mediocre.se ha llamado al nuestro salvador el vasco Aguirre, cuando en realidad la falla no solo esta en la dirección técnica, sino en el torneo y en los dirigentes y dueños de los equipos.
Las semifinales de primera división nacional, que tuvieron este fin de semana dejaron en claro dos cosas, primero que el actual sistema ya es arcaico y no funciona mas, donde los equipos grandes se han vuelto conformistas, donde en lugar de tener 17 jornadas de buen fútbol, los mexicanos nos tenemos que conformar con un sistema de liguilla, que permitió el pase a esta etapa a equipos no solo chicos, sino que estuvieron a punto de descender; equipos que mostraron con su escaso presupuesto, lo que es poner el corazón en cada partido de fútbol.
Y segundo que mientras, la prioridad de los dirigentes del fútbol sea solo el dinero; llegaran muchos mas Ericsson, otros pelados Díaz, etc, etc. Los dados han sido cargados en los últimos años y de una manera descarada, cuando el Guadalajara fue campeón, el ultimo que Oswaldo estuvo ahí, venció al Cruz Azul, siendo favorecido por el arbitro, tiempo después el Toluca se enfrento en la final al Cruz Azul y el arbitro nunca sanciono la agresión que sufriera Villaluz y que cambio el rumbo del partido, y en esta ocasión al Pachuca se le expulso con una sanción exagerada y rigorista que lo dejo en franca desventaja.
Nadie discute que un árbitro no se pueda equivocar, pero es obvio que cuando las equivocaciones son tan convenientes, se deja una duda; ser árbitro sin duda se ha convertido en uno de los negocios más redituables. Y que decir de los promotores, quienes son los que sacan la mayor tajada, explotando al futbolista; esto sin contar la gran cantidad de jugadores veteranos, que muestran un gran nivel, ¿gran nivel?, ¿No será acaso, que mas bien dejan ver las carencias y deficiencias de nuestro sistema de competencia?, además que decir de los naturalizados mexicanos, que se cambian de nacionalidad para poder jugar con nuestra selección, ya que saben plenamente, que su nivel de juego es tan bajo, que en sus países ni en cuenta los toman; contados con los dedos de una mano son aquellos que deberás le tienen amor a México y a su gente y sobre todo saben entregarse al mas del 100%.