El fútbol actual necesita de esos jugadores sin miedo a perder y retar al contrario en un uno contra uno, para que éste deporte recupere su espíritu.
Dejando de lado todo lo que rodea al fútbol actual (desde patrocinadores y televisiones, pasando por multimillonarios contratos y altísimas primas, todo ello criticable en mayor o menor medida según el punto de vista con el que se valore), el fútbol actual se basa en el juego físico, la fuerza, la velocidad.
Cuando un domingo cualquiera decides invertir unas horas de tu descanso a ver un partido de fútbol, seguramente podrías describir cómo transcurrirá el desarrollo de éste. Todo parece seguir un guión, los jugadores siguen a la perfección las instrucciones del entrenador, con mayor o menor éxito por su parte y con la mejor de las intenciones, pero en ello se pierde la espontaneidad, la frescura y sobre todo se cohíbe el atrevimiento. Cada vez son menos los jugadores que intentan cosas diferentes.
Estamos ante un deporte donde comúnmente se recurre a la frase “los goles se pagan”, en referencia a los altos precios que cuesta en el mercado futbolístico un buen delantero. Yo en mi caso diría mejor, la calidad se paga, y es que por poco práctico que resulte en algunas ocasiones o incluso llegue a ser contraproducente para los intereses del equipo, quien no se ha levantado del asiento ante un regate espectacular.
En definitiva, cuando te sientas ante el televisor estas deseando que la pelota le llegue a jugadores como Messi, porque lo que eleva el futbol a un nivel superior, y sin menospreciar a nadie ya sabes lo que ocurrirá cuando le llega el balón a Yaya Touré. Sería bonito para el futbol y para todos los seguidores de este pasional deporte que se les mostrase a los chavales que el futbol en estado puro es atrevimiento, y dejásemos para más adelante las racanerías tácticas.