Una mujer en acción es como una fuente revuelta, turbia, transfigurada, impenetrable, carente de belleza. Toda la sumisión que el siervo debe al príncipe, debe la mujer a su marido.
Aunque a veces hayas pensado que te gustaría ver a tu verdugo en la tumba, ni siquiera fantasees con la idea.
Si has sido víctima de insultos, desprecios, malos tratos, abusos, golpes o mentiras, no puedes perdonar hasta que se hayan cumplido algunas condiciones.
Cuando se es joven no se imagina lo maravilloso y pesado que es ser un buen padre. No tenemos remuneración alguna y se me ocurre exponer este sentir de esta forma. Para buscar un padre por anuncio publicitario, yo lo haría así.