Esta carta la escribí pensando en uno de los tantos secuestrados que el país ha olvidado… porque ellos también esperan, día a día, el momento en que puedan volver a vivir. ¡Libérenlos ya!
Todos en la vida tenemos amores díficiles, personas que sabemos nunca se fijarían en nosotros si tuvieran la posibilidad de elegir. Debo decir que fui afortunado porque pude conocer y compartir con la persona más importante de mi existencia, pero fui consciente de que en cualquier momento todo se derrumbaría. Eran demasiadas las distancias entre nosotros y ni siquiera el amor pudo salvarlas.
Desde del alma de alguien que sintió el dolor de la traición en lo más profundo de su corazón.
¿Dónde está tu corazón? Porque tengo la seguridad de que conmigo no está. Ahora sólo me pregunto: ¿por qué se me ocurrió quererte, si me has demostrado de mil maneras que no me mereces?
Es una carta real de mi propia vivencia personal a mi hijo en una crisis de su matrimonio que dichosamente se superó y siguen juntos.