En 1631 había pintado solamente un retrato encargado, al año siguiente realizó 16. Comenzó a subir constantemente el valor de sus cuadros, y llegó a cobrar 500 florines por un retrato, lo que era bastante dinero en ese tiempo, y cuanto más cobraba más solicitado era.
Tres de las obras más famosas de Botticelli lo unen, en forma íntima, a la familia Médicis. Las tres pinturas, aunque fuera por separado, elevarían a su autor a uno de los artistas más originales del mundo occidental. Palas y el Centauro, El Nacimiento de Venus y La Primavera.
Buscando a la mañana siguiente los comentarios de la prensa, encontró un único juicio que le fue bastante favorable, era de Adolfo Thiers. Decía que era una hermosa obra, y que se podían ver los destellos de un genio. De esa forma comienza la carrera de un pintor extraordinariamente activo.
Varias de sus pinturas fueron realizadas por hacerlas, para terminarlas rápidamente, pero existen otras que son extraordinarios estudios de la sicología humana, y los habitantes de Venecia que captaban la dispar calidad de sus obras comentaban que el Tintoreto poseía tres pinceles: uno era de oro, el otro de plata y el último de hierro.
Los años que perdió están plasmados en sus pinturas, junto a todos los juguetes que le hubiera gustado haber tenido. Todas esas cosas que no gozó están en sus cuadros, como símbolos, como en sueños de niños.
Es importante mencionar que desde ese instante la pintura de Chagall fue dedicada al amor, un canto a la mujer y a la maternidad. Nunca se habían visto ese tipo de cuadros.
Velázquez pintaba rápidamente, con mucha facilidad, y frecuentemente no realizaba bosquejos, sino que con los colores directamente en el lienzo creaba sus pinturas.
Dibujos pintados en la calle que asombran a todo el mundo. Sus obras duran un día. Menos mal que las fotografías y videos quedan para la posteridad.
La pintura que se conoce como Duco es el término medio entre la pintura que tardaba demasiado en secarse y la otra que secaba muy pronto.
Poderosa creación pictórica que adorna la Capilla Sixtina, refleja la epopeya humana en la forma más esplendorosa nunca antes lograda.