Este teatro-escuela de Buenos Aires (Argentina) inauguró un nuevo espacio; la cultura independiente debe ser apoyada por las autoridades y la sociedad para que este ejemplo de perseverancia se mantenga y multiplique.
Sigo las actividades del grupo hace tiempo y estuve esa noche allí.
Sería difícil hacer una crónica momento a momento de lo que ocurrió; sólo diré que hubo baile, alegría y quienes participan en ese grupo estaban felices por la certeza de la continuidad de sus ilusiones.
Las cosas se dieron como debían y ahora un nuevo espacio alberga a este teatro-escuela que tanto ha hecho y hace por la cultura.
Esta situación se ha resuelto de forma tal que la continuidad de un grupo teatral quedó confirmada. Sin embargo, no siempre ocurre así.
La cultura es el rostro de una sociedad; alentarla es un deber ineludible de todo gobierno, sin importar su signo político.
Una primera visión del apoyo oficial a movimientos culturales se observa en el apoyo –correcto y elogiable- a acontecimientos con gran difusión, que muestran al mundo lo que tiene una ciudad para dar, por ejemplo en danza, cine, teatro a gran escala, pintura, etc.; también en la construcción y refacción de espaciosas salas en las cuales se presentan artistas de las mencionadas y otras disciplinas.
Sin embargo, los festivales más difundidos, en especial los de cine, teatro y música, tienen repercusión masiva pero no se prolongan en el tiempo hasta que se repiten en una nueva versión al menos anual, en la que sólo cambia el año en el título. Los protagonistas son conocidos por la sociedad y siempre tienen prensa asegurada.
Entonces, a menudo la ayuda oficial en estos casos es similar a la que dan muchos bancos en materia crediticia: llega principalmente a quienes no tienen urgencias.
Por otro lado, la cultura independiente sigue adelante con esfuerzo. Actuar en teatro, escribir y publicar un libro, pintar y exponer un cuadro, practicar danza y poder hacerlo en público, así como la práctica de cualquier disciplina cultural, es cada vez más difícil.
El Estado tiene una fuerte presencia en la cultura cuando hay medios de difusión presentes, pero cuando los micrófonos y las cámaras de TV se retiran no ocurre lo mismo.
Los emprendimientos culturales responsables deben ser ayudados por las autoridades de manera continua, con una política de Estado que siga vigente a través de distintas administraciones y que no condicione la libertad de expresión.
Muchos artistas surgieron de estos sueños concretados, como en Buenos Aires el legendario Nuevo Teatro, fundado por Pedro Asquini, en el que hicieron en la década de 1960 sus primeras armas Alejandra Boero, Héctor Alterio, Enrique Pinti, Onofre Lovero y tantos otros.
Hubo muchos grupos que lucharon contra la adversidad y dejaron un legado artístico, como La Máscara, con Alvaro Yunque como uno de sus principales impulsores, sin olvidar El Picadero, lugar de resistencia antes del retorno a la democracia en la Argentina con las elecciones de diciembre de 1983, que sufriera el incendio por parte de una minoría intolerante de su sala teatral.
El Farabute comienza una nueva etapa en la cual merece el mejor de los éxitos; la trayectoria del grupo así lo hace esperar.
Es importante que haya un apoyo oficial a este y otros grupos que hacen mucho por la cultura y no merecen pasar momentos de incertidumbre por buscar un espacio donde expresarse y no encontrarlo.
Esto no implica necesariamente aportar dinero, ya que siempre el argumento de las arcas exhaustas está listo para ser esgrimido por los funcionarios; puede haber apoyo publicitario, exenciones impositivas, avales para crédito y lo que la creatividad no burocrática sugiera.
Si proyectos como Nuevo Teatro y otros hubieran recibido este apoyo hoy la Argentina tendría una mayor presencia teatral en el mundo, como la de países en los que el Estado mantiene políticas continuas de aliento a quienes tienen vocación de ser protagonistas en el escenario.
No dejemos que los sueños se posterguen, pues corren el riesgo de no concretarse. El teatro, la cultura y la sociedad los necesitan para construir un futuro mejor para todos.
muy lindo articulo,conozco el farabute tuve la suerte de pisar ese escenario, un aplauso para ti…
muy bueno el farabute, yo estuve ya hace algunos años, además de un lindo espectaculo es como estar en casa con los amigos… muy grato momento.
Quiero descatar algo que no se ha dicho en la nota acerca Simon Booth: Es un excelente monologuista de Stand up que se dedica hace mucho tiempo al género, además de ser actor comediante. Yo lo vi recientemente en el El Farabute (lo había visto también en en otros espectáculos) y puedo decir que su performance fue espectacular!!! Quedé encantada!
Saludos!!!
Gracias a quienes participan con su comentario… Es verdad Lola; las veces que visité El Farabute pude admirar el arte de Simon Booth.
Es un gran actor; he disfrutado de su arte además viéndolo en los videos que El Farabute tiene en su página y en YouTube.
Un fruto de su arte son los monologuistas alumnos que van surgiendo y que siguen con esta disciplina.
He ido varias veces a El Farabute y la he pasado muy bien… cada vez es una nueva y positiva experiencia, que recomiendo.
Alberto Auné
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Great art, I’d thank to writer becaus i have read here many exciting knowledge. I will subscribe to this blog. Best regards
- Arielle HOY