Las distintas posibilidades terapéuticas del teatro y del crecimiento personal a través de la lúdica de la interpretación.

No cabe duda de que una buena obra con mensaje nos puede aportar mucho cuando salgamos de la representación, aparte del buen rato disfrutando del espectáculo, y eso es extensible, por supuesto, a cualquiera de los métodos de expresión artística que nos haga por un momento vivir la vida de otros – o parafraseando un viejo dicho de los indios cherookies “caminar en los mocasines de tu hermano”- . Como decía, eso incluye a la literatura y al cine. ¿ Cuántos de nosotros no hemos sentido que algo había cambiado en nuestro interior después de leer algún libro o ver una película u obra de teatro? Seguro que todos tenemos nuestro libro o película referente.
Pero la fórmula terapéutica del teatro no trata de la simple contemplación como método catártico, sino de la participación del “paciente” (perdiendo sentido esta definición, que pasaría de sujeto pasivo al de sujeto activo). Además, de este modo, no sólo abarca problemáticas psicológicas sino físicas, ya que se trabaja bastante con la expresión corporal, a nivel de coordinación, vocalización, colocación y expansión de la voz. Aunque tampoco es nada desdeñable su función de herramienta interesante para el crecimiento personal o su capacidad de convertirse en un hobby y desahogo ideal del estrés para sus amantes.
También repercute a nivel social porque se acostumbra al trabajo de equipo de una forma simbiótica, de manera que la competitividad entre individuos poco dados a la interacción puede ser encaminada, por un cooperativismo, hacia una competitividad positiva que es la que obliga a la persona a ponerse retos personales y no contra nadie.
Otra cuestión interesante, además de todas las ya mencionadas, es la ventaja lúdica que supone (aspecto que ampliaremos en otro artículo continuación de éste), porque, con todo, no deja de ser un juego, con lo cual se produce una mayor fluidez y facilidad para seguir esta terapia, sobre todo cuando se dirige a niños, en especial a aquellos con alguna discapacidad.
Sí, a veces se nos olvida la importancia del arte en la formación del hombre
No solo se olvida, sino que hasta hace no mucho las artes escénicas se consideraba que eran una profesión para personas de mala vida o aventureros y vagos.
Sí, el de las artes escénicas es un mundo aún lleno de prejuicios por quien no lo conoce. Y el arte en general, como dice Jagu, a veces se subestima como forma del desarrollo integral humano.