Tragicomedia policial en blanco y negro.
El Detective: (Da un trago largo a la petaca que tiene en el bolsillo, sacude la cabeza y luego se friega los ojos) Si, definitivamente eso era lo que había sucedido… no podía ser de otra manera. Cinthia y el cartero habían planeado todo… Pero… Pero… ¿Qué estoy diciendo?
No, no puede ser, estoy desvariando… Era una historia de novela, Cinthia, el cartero… Era demasiado extravagante para ser verdad… algo no andaba bien, alguna información me faltaba, algún dato que hubiera perdido en el camino… Quizá Giulia, o Linda o… No… No… Debía investigar mejor, revisar el cuerpo que ahora esta pudriéndose en el baño de mi oficina, buscar pistas, poner señuelos…. Estaba tomando esta investigación demasiado informalmente, quizás el hecho de sentirme como en casa no me permitía tomar esta muerte con el respeto que merecía, pero la verdad es que había un cadáver en el baño de mi oficina y yo, hábilmente había quedado como cómplice de este asesinato escondiendo el cuerpo, limpiando los rastros, ordenando todo, ocultando la correspondencia en mi propio escritorio, ese montón de cartas que pronto serán reclamadas por sus destinatarios… ¡Que imbécil! El crimen perfecto llevado a cabo en mis propias narices. Seguramente ahora alguna de ellas ya habrá llamado a
la policía que vendrá en cualquier instante, encontrara el cuerpo en mi baño privado y me declarara culpable, sin más preguntas…
El Relator: (Voz en Off). Seis y cuarto de la tarde y el caso aun sin resolver. El detective ha tomado un par de tragos demás, está mas nervioso que de costumbre y su crisis nerviosa actual no lo deja actuar ni pensar con razón… Afuera, sus tres secretarias están pegadas a la puerta escuchando los gritos que este ha estado dando a cada rato, preocupadas por lo que le este pasando, mientras tanto él, aun sin respuestas, decide que un trago más no le hará mal…