La vida nocturna y la frivolidad, prepotencia y autosuficiencia de los jóvenes que lo tienen todo.
(Marta ve detenidamente a Piero)
Marta.- Creo que no será necesario.
Paula.- ¡¿Qué?! (gritando)
Marta.- Creo que está muerto. ¡Está muerto! (Gritando)
(Todo el asiento de atrás está bañado de sangre. Marta trata de tomarle el pulso y no hay señales. Efectivamente, Piero está muerto. Marta se echa a llorar).
Marta.- ¡Soy una asesina! ¡Está muerto! ¡Muerto! ¡Yo lo maté! (Gritando)
Pepe.- Tranquila, tenemos que estar tranquilos o nos va a cargar la chingada. Quédense tranquilas.
(Paula se lleva su mano a la cara y en eso suena su teléfono).
Paula.- ¿Bueno?
¡Sofía! ¡Eres una hija de la chingada!
(Paula pone el teléfono en altavoz para que todos escuchen)
Sofía.- ¡Me robaron mi coche!
Paula.- ¿Qué?
Sofía.- ¡Nos acaba de bajar un hombre con una pistola!
Pepe.- ¡Que la chingada! (grita golpeando el volante y estacionándose en una calle)
(Marta sigue llorando)
Sofía.- ¿Qué les pasó?
Paula.- ¡Nos salimos sin que nadie se diera cuenta! ¡Está muerto guey! ¡Aquí lo traemos!
Sofía.- ¡No mames! (asustadísima)
(Marta mientras tanto abre el portafolios y ve que está lleno de billetes de cien dólares)
Marta.- ¡No mamen! ¡No mamen! ¡No mamen! ¡No mamen!
Paula.- Espérame un segundo (dirigiéndose a Sofía)
¡Gueeey! ¡Deben ser mas de 200 mil dólares! (dirigiendo la mirada al maletín)
Pepe.- Necesitamos tiempo para pensar. Diles que vengan.
Paula.- Dice Pepe que vengan.
Sofía.- ¡No manches! ¡Yo ya me voy a mi casa! ¡Mi papá me va a matar por lo del coche!
Paula.- ¿No entiendes idiota? ¡Tenemos miles de dólares aquí que traía el muerto! Si no vienes cabrona, le voy a contar a la policía exactamente qué fue lo que pasó y vas a tener muchos problemas.
Sofía.- ¡Muy bien! ¡No te pongas así! ¡Ya! ¡Vamos para allá! ¿Dónde están?