El primero de enero del 2009 Jerome D. Salinger cumplió noventa años. Ese día quizás haya cenado vegetales después de meditar toda la tarde. Por la noche se regaló con unas cuantas películas en blanco y negro de los años cuarenta. Luego se acostó para esperar el nuevo día. Para esperar otra mañana de clausura y lucha con la palabra.
García Márquez ha dicho que la literatura es el oficio más solitario del mundo. El escritor necesita del silencio y el recogimiento para dar vida a su obra. Ustedes de seguro saben que Juan Ramón Jiménez se encerraba en una habitación a prueba de ruidos para escribir. Pero existen algunos casos bien documentados en que el escritor se ha aislado de todo y todos, en busca de paz para su espíritu.
Quizás el más conocido de los escritores ermitaños sea Jerome D. Salinger, quien escribió hace medio siglo The Catcher in the Rye, el octavo libro más famoso del siglo pasado. La historia de Salinger sirvió de inspiración para la película titulada Finding Forrester, protagonizada por Sean Connery, y varias veces proyectada en nuestro pueblo.
Después de la publicación de su libro insignia en 1951, Salinger llevó una vida normal durante casi dos años, asistiendo a conferencias, promociones. Pero en 1953 se exilió en New Hampshire, donde se construyó un bunker de hormigón y una cerca que lo defendiera de las miradas indiscretas.
Por esa vez su retiro no fue completo sino que se atrevió a salir esporádicamente de su refugio para interactuar con los estudiantes de una secundaria cercana a su vivienda. Con ellos solía cambiar libros, escuchar música y hasta jugar basket.
Una de sus jóvenes amigos le pidió una entrevista para publicarla en el diario del colegio. Salinger accedió bajo la condición de que sólo se pusiera en la página de noticias, y en forma de declaraciones. La entrevista se efectuó y fue publicada en la portada de la revista.
Ante la traición, Salinger se encerró a cal y canto en su casa. Durante muchos años se guardó silencio en la prensa acerca de su retiro voluntario. Silencio que sólo fue interrumpido brevemente a raíz de la publicación de V., que se pensaba una novela de Salinger escrita bajo el seudónimo de Thomas Pynchon.
En 1980 su historia resurgió con fuerza luego de que el asesino de John Lennon, David Chapman, alegara que había cometido el crimen inspirado por The Catcher…, incluso llevaba este libro en la mano en el momento de los hechos. También lo poseía Lee Harvey Oswald, autor del magnicidio de Dallas, y era el libro preferido de John Hinkley, el cual intentó ajusticiar a Reagan.
Conmocionado, Salinger prohibió que sacaran su imagen en periódicos, revistas o cualquier otra publicación. Incluso ha hecho retirar dos biografías suyas escritas por investigadores norteamericanos. A los 90 años aún permanece encerrado, viviendo de las rentas que le proporcionara The Catcher…, mientras el FBI controla a todas las personas que compran el libro maldito.