El film “Cometas en el cielo” (The Kite Runner), de Marc Foster, sobre la extraordinaria novela de Khaled Hosseini.
Si bien la película es yanqui, no podemos dejar de reconocer el esfuerzo en poner esta historia de Amir y Hassan, dos muchachos que se dedican a volar sus cometas en los cielos de Kabul, a la mirada de los conquistadores.
La historia arranca antes de la llegada de los rusos y se extiende con una brecha de años con los protagonistas ya adultos, pero bajo el régimen talibán después de haber echado a los comunistas.
Muy buena ambientación, gran fotografía y algunos excelentes trabajos actorales.
El film es instructivo para el público estadounidense que se ha comido todo el pescado podrido que le ha vendido Bush & Cía. y le permite ver la cultura musulmana y descubrir que son seres humanos como ellos.
Lo interesante es que ha sido escrita, por un afgano, lo cual nos pone en situación ventajosa, para entender lo sucedido en ese sufrido territorio.
La poesía de la novela y del film se basa en esos momentos, en que debíamos callarnos y no lo hicimos o debíamos hacer y nos quedamos quietos, con lo cual todo el resto de nuestra vida, nos estaremos preguntando… ¿Qué hubiera pasado si…?
Ese sentimiento de culpa se torna enorme y nos devora a través de los años.
Si bien me gustó más la obra literaria, el film se deja ver, a veces se torna muy folletinesco, muy melodramático, muy emocional con seres malos malos y buenos buenos, sabiendo realmente en nuestro interior que la gente es gris.
Lo agradable de observar es el sentimiento de amistad, ternura, nobleza, entrega y unión de los niños a pesar de pertenecer a estratos sociales muy diferentes.
Si es de moco fácil, lleve pañuelos.
Los acontecimientos se precipitan cuando el protagonista debe volver a su país natal, después de hacer un descubrimiento desolador y jugarse el pellejo como en su momento no se lo jugó.
Algo más, la música es maravillosa.