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“La última Cena” De Leonardo Da Vinci

… la intervención de un gran número de improvisados restauradores, que decían usar elementos milagrosos para rescatar la pintura, ayudó a acelerar la destrucción del gran mural.

Leonardo, había invertido mucho tiempo estudiando la nueva ciencia de la perspectiva, y en el mural hubo de resolver con maestría su problema, la de crear una ilusión de gran profundidad. De esa manera, los monjes que comían en ese lugar, no comían en el muro, sino mas bien con ellos. A esa magnifica ilusión, Leonardo pintó, con cuidado, los objetos de menor importancia. El mantel bordado, que aun puede ser visto en Italia, los vasos, en fin, todo lo que usaban los monjes en sus comidas diarias.

Cuando finalizo, en 1498, la recompensa de Leonardo fue una gran propiedad, otorgada por el duque. Desde que Da Vinci falleció, en 1519, el gran mural ha sido reproducido en todos los estilos, y mucho antes que naciera la fotografía, la obra había sido presentada en todo el mundo conocido mediante grabados en blanco y negro y chillones cromados. Goethe le dedico uno de sus mejores ensayos y el poeta ingles William Wordsworth le dedicó una canción.

Poco a poco la humedad fue condensándose en la fría pared del comedor, y el estuco, base de la pintura de Leonardo comenzó a descomponerse y a formar ampollas que reventaban en escamas. Habían pasado menos de veinte años y ya se podía comentar el deterioro que mostraba el mural.

De esa manera desaparecieron para siempre muchos detalles que se pueden apreciar en copias muy antiguas, y para peor, la intervención de un gran numero de improvisados restauradores, que decían usar elementos milagrosos para rescatar la pintura, ayudo a acelerar la destrucción del gran mural. Le aplicaron capas de aceite, cola, nueva pintura y varias capas de barniz. Después de terminada la segunda guerra, se procedió a una limpieza parcial de la obra.

Mauro Pellicioli, autor del trabajo, comentaba que en ciertos puntos se quitaron hasta siete capas de pintura superpuesta antes de llegar a las originales. Al final, prácticamente todos los colores, fueron extraídos del pasado y brillaron ante el asombro colectivo. Para asegurar la sequedad del edificio se instalaron radiadores especiales, y el monasterio, junto con su obra, pasó a propiedad del gobierno italiano.

Actualmente solo puede verse un pálido reflejo de lo que fue la obra original, pero, aun así, el mural resulta prácticamente completo. Aunque parte de su belleza se haya esfumado, por desgracia, mantiene su grandeza, y desafía al tiempo.

La obra sigue ejerciendo su mágico encanto generación tras generación.

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4 Responses to ““La última Cena” De Leonardo Da Vinci”

  1. Laín Deba dice:

    Es que siempre he pensado que después que muere un genio, nacen mil tarados!
    En fin..

    Una enorme lástima :(
    Buen artículo, mi muy estimado, Sir Mythos

  2. Janpablo dice:

    Algo tiene esa pintura, pero nadie ha sabido dar en el blanco qué es… Da Vinci dejó demasiados enigmas, me pregunto si era humano.

  3. JuliAuza dice:

    Un personaje fascinante, único como el oro. Como él tu talento de narrador es único y especial. Ahora puedo irme a dormir despues del cuento…Saludos

  4. issabel dice:

    queria que me digan si en esa epoca habia vasos de cristal

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