Exhiben obra en Palacio de Bellas Artes.
Agrega Redondo, Que El Greco “representa una de las evoluciones artísticas más asombrosas en la historia del arte, no solo español, sino mundial, puesto que pocas veces un pintor que nace en un código artístico adopta otro tan diferente: El Greco nació en Oriente, en la ciudad de Creta, y comenzó a pintar iconos a la manera bizantina, una pintura en la que no existe ni la perspectiva ni la volumetría de las figuras”.
De su primera etapa sólo se conserva una obra que se exhibe en una iglesia de la isla griega de Syros.
De Creta, El Greco viajó a Venecia y luego a Roma, en ambas ciudades conoció las diversas escuelas que entonces existían del arte italiano. Donde conoce a Tiziano que le fascinó, conoció la obra de Miguel Ángel que le encantó sobre todo la escultura y además aprende de él la espiritualidad de la Contrarreforma. Con esta influencia El Greco se convierte en el representante de dos visiones artísticas: la de Oriente y la de Occidente.
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Cuando llega en 1576 a Madrid el retrato en España estaba dando sus primeros pasos, y El Greco introduce el retrato psicológico, porque los que se pintaban en ese entonces eran máscaras que no representan la psicología de la persona, en cambio El Greco nos sitúa de una manera muy personal con el personaje. La muestra que se exhibe en México presenta a discípulos del artista como Luis Tistán y obras producidas en el taller que el artista abrió en Toledo y que a su muerte en 1614 dejaría a su hijo.
La muestra incluye 13 cuadros de los apóstoles que él comenzó y terminaron sus alumnos, siendo la mayor parte de su obra realizada en España con temas religiosos.
Las piezas de la exposición Domenikos Theotokopoulos, 1900, El Greco son de los museos Nacional del Prado de Madrid, El de El Greco de Toledo, el de Bellas Artes de Sevilla, el Nacional de Arte de Cataluña y el Soumaya. La muestra estará abierta al público hasta el 1 de noviembre.